¿PODEMOS SER (MÁS) FELICES?

¿De qué depende nuestro nivel de felicidad? ¿Es algo que podemos incrementar a conciencia o las circunstancias mandan?
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Por Elena Cucala
Desarrollo de Personas y Organizaciones

 

Se habla mucho de felicidad. Demasiado, en mi opinión. Aunque no es de extrañar, teniendo en cuenta que el ser humano está en constante búsqueda de la anhelada felicidad. A propósito de tal búsqueda me planteo si como seres humanos somos conscientes del papel que jugamos en nuestra propia felicidad.

¿De qué depende nuestro nivel de felicidad? ¿Es algo que podemos incrementar a conciencia o las circunstancias mandan?

Confieso estar bastante saturada de tantos gurús que nos regalan fórmulas y recetas rápidas para ser felices, y por eso me gustaría compartir algunos datos que nos ofrece la ciencia. Y es que la felicidad no es cosa banal, es más bien algo muy complejo que no podemos, ni debemos, reducir a cuatro fórmulas exprés.

Para hablar de felicidad necesito hacer referencia a la  Psicología Positiva, que es el estudio científico del bienestar y el funcionamiento óptimo de las personas. Esta ciencia investiga cuáles son los factores que nos hacen vivir plenamente y “florecer” como seres humanos. La Psicología Positiva estudia temas como la felicidad, las emociones positivas, la resiliencia, las fortalezas del carácter, la creatividad…

Y es por eso que quiero compartirlo contigo, porque te voy a hablar de Felicidad desde la ciencia. Vamos a ver qué nos dice la investigación.

¿Qué determina nuestra Felicidad?

Sonja Lyubormirsky, licenciada en psicología por Harvard y doctorada en psicología social por Stanford, lleva más de 20 años estudiando científicamente en qué consiste la felicidad y cómo desarrollarla. Todas sus recomendaciones están basadas en investigaciones científicas y gracias a ellas ha obtenido hallazgos realmente sorprendentes y útiles.

El 50% de nuestra felicidad o bienestar viene determinado por nuestra genética. Nacemos con unos parámetros (valor de referencia) que nos regalan nuestros antecesores. Así pues, la magnitud del valor de referencia con el que nacemos determina en gran medida lo felices que vamos a ser  a lo largo de nuestra vida.

Tan sólo el 10% depende de las circunstancias de nuestra vida (ser ricos o pobres, estar sanos o enfermos, ser atractivos o poco agraciados…) Este es para mí el descubrimiento más increíble, ¿o no estamos cansados de escuchar a personas negativas que atribuyen su infelicidad a sus circunstancias vitales? Pues esas circunstancias, solo representan un 10%

Y el 40% restante, ¿de qué depende?

 De nuestra actitud y nuestro comportamiento. Es por tanto deliberado.

“Aparte de nuestros genes y de las circunstancias a las que hacemos frente, queda un elemento decisivo: nuestro comportamiento”. Por tanto, la clave de la felicidad no consiste en cambiar nuestra constitución genética (imposible), ni en cambiar nuestras circunstancias , sino en nuestras “actividades deliberadas” de todos los días” (S. Lyubormirsky)