¿Cómo ha afectado la pandemia a nivel personal y profesional? Los 8 efectos psicológicos

La crisis derivada de la COVID-19 ha supuesto un cambio en el funcionamiento no solo de la sociedad sino también de las personas que la conforman.
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La crisis derivada de la COVID-19 ha supuesto un cambio en el funcionamiento no solo de la sociedad sino también de las personas que la conforman. Indagaremos más a lo largo de los siguientes apartados, pero baste destacar aquí que las implicaciones psicológicas a causa de la pandemia han tenido efectos en la salud mental que han afectado tanto en la vida personal como en el ámbito profesional.

A continuación, se identifican los principales efectos a nivel personal englobados en sus categorías principales. Si bien es cierto que los efectos sobre nuestra vida privada son variopintos, el estudio realizado por la UPAD Psicología y Coaching destaca los siguientes:

  • Malestar por el aislamiento social: Uno de los segmentos de la población que más ha sufrido el impacto emocional de la pandemia por los confinamientos y las restricciones son los jóvenes y adultos, provocando más síntomas depresivos y de infelicidad. 
  • Polarización ideológica y crispación: la polarización es uno de los factores más relevantes a la hora de enfrentarse a cómo manejar la epidemia, ya que se desencadenan desacuerdos acerca de lo que se debe hacer ante el virus, y acerca de la posición que hay que adoptar en la disyuntiva entre primar los valores individualistas o primar los valores colectivos.
  • Ansiedad a causa de la inestabilidad económica: La crisis económica que la presencia de la COVID -19 puede desencadenar puede poner en riesgo nuestra salud mental, ya que se incrementa el nivel de estrés generado por el riesgo de desempleo y precariedad laboral.
  • Miedo por la propia integridad física y la de los seres queridos: el riesgo de contagiarse, o contagiar, así como la perdida de un ser querido por la presencia del virus, puede afectar dejando huella en la propia salud mental, lo que puede contribuir a que el estrés y la ansiedad sigan dando lugar a problemas a través de un efecto en cadena: problemas de concentración, falta de sueño, irritabilidad, etc. 
  • Facilidad de caer en el auto-abandono: la soledad y la falta de vida social hacen disminuir los incentivos para mantener una buena imagen, y puede conllevar la adopción de hábitos poco saludables, afectando a la alimentación, o la falta de práctica deportiva.

La COVID-19 no solo ha afectado notablemente nuestra vida personal sino también el modo en que nos relacionamos en el trabajo e incluso nuestra forma de afrontar las jornadas laborales. Es por ello por lo que destacamos los siguientes efectos psicológicos:

  • Incertidumbre acerca del futuro laboral: el miedo a lo desconocido ha supuesto un riesgo psicosocial para muchos trabajadores. Si lo trasladamos al mundo empresarial, el miedo se traduce en perder su principal fuente de ingresos. De ahí que el trabajador no pueda dejar de pensar en ello o incluso se quede paralizado a causa del miedo. Aquellos pensamientos sobre lo que nos preocupa o la decisión que debemos tomar es lo conocido como “rumiación psicológica”; factor tan presente y poco beneficioso en el entorno profesional.
  • Problemas para concentrarse: la famosa “atención plena”, también conocida como estar presente en “el aquí y el ahora”, se ha vuelto una losa para un número notable de trabajadores. Porque ¿cómo es posible concentrarse en tus tareas ante la inminente preocupación que no cesa en tu mente? Como consecuencia, el rendimiento laboral disminuye y surgen nuevos problemas que cada vez pesan más.
  • Aparición de un clima laboral más tenso: ante el miedo a perder la principal fuente de ingresos y, por consiguiente, el empleo, aparece la hiper-competitividad entre los empleados. Dicha competencia con los compañeros de trabajo predispone la aparición de conflictos y tensiones que hacen que se respire tirantez en el ambiente laboral.